Análisis del pensamiento político en la Edad Moderna
Introducción
Durante la edad moderna, el pensamiento político
experimento una transformación profunda que sentó las bases del estado moderno
y de las democracias contemporáneas.
Desde siglos XVI hasta el XVIII, el continente europeo
fue escenario de intensas disputas religiosas, filosóficas y sociales que
modificaron la concepción del poder, la autoridad y la conexión entre los
dirigentes y la población. Este periodo vio surgir ideas clave provenientes de
la Reforma y la Contrarreforma, el absolutismo monárquico y las propuestas del
contractualismo formuladas por Thomas Hobbes y John Locke. El propósito de este
ensayo es analizar críticamente la evolución de las corrientes, sus aportes y
su permanencia en el pensamiento político actual.
- El realismo y la autonomía de la política
El surgimiento de la edad moderna en el ámbito
político se definió por la desvinculación del gobierno de los dictámenes de la
moral religiosa, un paso crucial para la creación del estado moderno
(Maquiavelo 2018), a través de su obra “El Príncipe”, fue el principal
promotor de esta separación. Su enfoque es puramente realista, concentrándose
en la “verdad efectiva” de cómo se ejerce el poder, en lugar de idealizar cómo
debería ser.
Para (Maquiavelo 2018),
el objetivo supremo del cualquier gobernante (el príncipe) es garantizar la
estabilidad y la supervivencia del estado. Bajo esta premisa de la razón del
estado, se justifica que el líder utilice cualquier miedo que considere efectivo
para alcanzar y mantener dicho fin.
- La reforma, la contrarreforma y las nuevas concepciones políticas.
El movimiento de la reforma protestante que comenzó
con Martin Lutero en 1517, tuvo repercusiones que trascendieron lo religioso.
Su crítica al poder papal y su defensa de la interpretación personal de las
escrituras representaron un cambio radical en la autonomía individual (Gonzáles 2015). Lutero cuestionó la mediación de la
Iglesia entre Dios y el creyente, lo que derivó en un principio de libertad de
conciencia que, con el tiempo, se traslado al ámbito político.
Juan Calvino, por su parte, consolidó
una teología que enfatizaba la soberanía divina, la autodisciplina y el trabajo
como expresión de la fe. Su visión influyó en la formación de sociedades más
organizadas y con valores cívicos que favorecieron el surguimiento de
instituciones representativas (Weber
2003).
En contraposición, la contrarreforma
católica buscó reafirmar la autoridad eclesiástica y reforzar la unidad
política a través del Concilio de Trento. Este movimiento promovió la
obendiencia al monarca como representante de la voluntad divina, sentando las
bases ideológicas del absolutismo (Maravall
2011). Bajo esta perspectiva, la legitimidad delpoder no provenía del pueblo,
sino de Dios, lo que justificaba la acumulacion del poder por parte de los
monarcas.
- El absolutismo y la soberanía del poder.
El absolutismo encontró su formulación teórica más
sólida en Jean Bodin y Jacques Bossuet. Bodin, en los seis libros de la
República (1576), se concibió la soberanía como un poder absoluto e indivisible
que residía en el Estado (Bodin 1992). Para él,
solo un gobierno fuerte podía garantizar el orden social y evitar la anarquía.
Esta idea de soberanía fue esencial para consolidad el Estado moderno.
Jacques Bossuet, consejero de Luis
XIV, reforzó esta idea desde una perspectiva teológica en Política sacada a
partir de las mismas palabras de la Biblia (1709), afirmando que el rey
considerado representante de Dios en la Tierra (Bossuet 1982). Su pensamiento
dio sustento moral al absolutismo, defendiendo la obediencia como deber
religioso y político.
A pesar de las críticas, el
absolutismo permitió la unificación territorial y la creación de estructuras
administrativas que fortalecieron la autoridad estatal. Sin embargo, también
limitó la participación ciudadana y la libertad individual, lo que generó
cuestionamientos posteriores (Skinner 2019).
- El contractualismo y el nacimiento del pensamiento liberal.
El siglo XVII trajo consigo un cambio radical en la
manera de comprender el poder político. Thomas Hobbes propuso en Leviatán
(1651) que el Estado debía nacer de un pacto entre los individuos para escapar
del caos del estado de naturales. Según (Hobbes
1994), loa hombres renunciaban a parte de su libertad en favor de un soberano
absoluto que les garantizara seguridad. Aunque su visión justicaba un poder
fuerte, introdujo un concepto clave: el origen humano del poder político.
John Locke, en cambio, desarrollo una
teoría mas cerca al liberalismo moderno (Locke 2004). En su obra dos tratados
sobre el gobierno civil (1690), sostuvo que el contrato social debía garantizar
los derechos anturales; la vida, la libertad y la propiedad, y que violara esos
derechos perdía legitimidad (Locke 2004).
Su pensamiento inspiró el constitucionalismo y las revoluciones democráticas
del siglo XVIII (Dunn 2003).
Ambos filósofos coincidieron en que el
poder debía justificarse mediante un acuerdo racional, no por desgnio divino.
Este cambio fue ceisivo para la evolución del pensamiento político moderno (Rawls
1999).
- La herencia moderna en la política contemporánea.
Las ideas surgidas en la Edad Moderna siguen teniendo
un impacto profundo en la actualidad. La noción de soberanía, formulada por (Bodin 1992), continúa siendo un principio
básico en el derecho internacional, aunque hoy se enfrenta a nuevos desafíos
derivados de la globalización y de los organismos supranacionales (Held 2000). Del mismo modo, los planteamiento de
Locke sobre los derechos naturales se reflejan en las constituciones modernas y
en los sistemas democráticos contemporáneos
(Habermas 1998).
La influencia de la Reforma también
se percibe en la separación entre la Iglesia y Estado, un principio esencial
para la libertad de conciencia y el pluralismo. Sin embargo, los debates acerca
de la influencia de la religión en la politica continúan siendo relevantes,
especialmente en contextos donde las creencias influyen en las decisiones
gubernamentales (Taylor 2017).
En un mundo donde resurgen los
nacionalismo y las crisis institucionales, las ideas de Hobbes y Locke sobre el
contrato social y la legitimidad del poder ofrecen herramientas para repensar
la relación entre el Estado y la sociedad (Fukuyama 2018). La vigencia del
pensamiento moderno se manifiesta, por tanto, en los debates sobre democracia,
autoridad, derechos y soberanía.
- La Dialéctica fundacional de la política moderna.
El análisis de la criticas al pensamiento político de
la edad moderna no es solo un ejercicio académico, sino la validación del
conflicto ideológico que aún define a nuestras sociedades. Los juicios de valor
sobre el autoritarismo, la exclusión y la moralidad política no hacen más que
reforzar la tensión dialéctica que cimienta el estado moderno.
El
choque ineludible: orden versus libertad
La crítica establece que las figuras centrales se definieron
por el contraste:
-
Refuerzo
al liberalismo: la condena al poder totalitario y a la justificación divina del
gobierno (Bossuet 1982) y (Hobbes 1994) impulso y legitimó la postura de Locke
respecto a la autoridad limitada del estado y los derechos fundamentales del
individuo. La tiranía Hobbesiana se convirtió en el argumento más poderoso para
la defensa de la libertad constitucional (Hobbes 2017).
-
La venganza del orden: a su vez, el señalamiento de las
fallas del liberalismo (la exclusión de los no propietarios en Locke, la
debilidad inherente al gobierno limitado) justifica la advertencia de Hobbes; La
ausencia de un poder soberano lleva al caos, haciendo que, en momentos de
crisis, el sacrficio de la libertad a cambio de seguridad se presenta como la
única opción viable. (Locke 2007).
El dilema de la razon de estado
-
El juicio de valor sobre la amoralidad de Maquiavelo tiene un
eco profundo. Su realismo, que prioriza la conservacion del estado sobre la
moral, no solo influyó en el Absolutismo, sino que se convirtió en la “zona
oscura” del pensamiento moderno (Chevallier 2001). La crítica de a Maquiavelo
se transforma en la crítica a cualquer gobernante que, siguiendo la lógica del
poder puro de Hobbes, decide que la ética es secundaria para lograr la
estabilida o la supervivencia del régimen (Maquiavelo 2018).
-
En sintesis, las críticas no son meras objeciones; son la
evidencia de que los pensadores moderlo solo creados dos modelos opuestos: la
liberta con el riesgo del caos (Locke) o la seguridad bajo el yugo de poder
absoluto (Hobbes). Nuestro sistema político es el campo de batalala donde estas
dos ideas, nacidas en el mismo siglo, se enfrentan constantemente (Hobbes.
2017).
- La república peruana: materialización del liberalismo clásico (Pérez Chávez 2020).
El Perú moderno, constituido como el principio de
estado social y democrático de derecho, contemplado en el Artículo 43 de la
constitución, es la clara plasmación de los principios liberales desarrollados
durante los siglos XVII y XVII.
Principales conexiones teóricas:
·
Fundamento de los derechos (Locke vs. Bossuet): La constitución peruana refleja directamente el
pensamiento de John Locke, al concebir al Estado no como una entidad finalista
(visión absolutista de Bossuet), sino como el mecanismo indispensable para
salvaguardar los derechos fundamentales de la ciudadanía: los derechos
esenciales de toda persona: vida, libertad, propiedad y un juicio justo (Pérez Chávez 2020).
·
Origen de la autoridad (contrato social): La norma constitucional que dicta que el poder del
Estado surge y es ejercido por el pueblo constituye una adopción directa de la
teoría política del contrato social según Locke y Rousseau, repudiando la
justificación del poder por origen divino o hereditario (Pérez Chávez 2020).
·
Tolerancia y pluralidad (reforma): La libertad de culto y la coexistencia de diversas
creencias en el Perú contemporáneo se vinculan históricamente con el principio
de Libre Examen de la Reforma Protestante, elemento crucial para la existencia
de una democracia plural (Pérez Chávez 2020).
·
El dilema del orden (Hobbes vs. Locke): El Perú enfrenta el desafío continuo de forjar un
Estado lo suficientemente robusto para garantizar el orden y la ley (la
necesidad hobbesiana de paz y seguridad), sin que ese poder derive en prácticas
autoritarias que anulen las libertades individuales (la prevención lockeana
contra la tiranía) (Pérez Chávez 2020).
Conclusión
El pensamiento político de la Edad Moderna marcó el
paso de una autoridad basada en la divinidad a una legitimidad fundada en la
razón y el consenso. Las aportaciones de Lutero, Calvino, Bodin, Bossuet,
Hobbes y Locke redefinieron el papel del individuo y del Estado, abriendo el
camino hacia las democracias contemporáneas.
En la actualidad, sus ideas siguen siendo
imprescindibles para comprender los retos del poder, la libertad y la justicia.
Desde una visión personal, considero que el mayor legado de esta época fue
situar al individuo como eje del pensamiento político. Recuperar ese espíritu
racional y crítico resulta fundamental para fortalecer las democracias modernas
y promover una convivencia basada en la dignidad y la participación ciudadana.
En definitiva, la Edad Moderna nos dejó la estructura
del Estado y la promesa de la libertad. El desafío de la política contemporánea
es utilizar esos cimientos para lograr el idea prometido. Un estado fuerte, sí,
pero siempre limitado por la ley y verdaderamente inclusivo de todos sus
ciudadanos.
La fundación de la República del Perú fue una
respuesta histórica y liberal al modelo monárquico y centralizado que teóricos
como Bodino y Bossuet habían defendido, adoptando la Ilustración como su marco
ideológico directo.
Referencias bibliográficas
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República. Ciuda de México: Fondo de Cultura Económica, 1992.
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Maquiavelo, N. El príncipe. (E. L.
Tussell, Trad.). . Madrid: Alianza Editorial, (Obra original publicada c.
1513), 2018.
Maravall, J A. Teoría del Estado en
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Pérez Chávez, A. Raíces liberales en
la Constitución Peruana: Locke y la herencia del Estado de Derecho. Lima: Editorial Jus, 2020.
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Taylor, C. Modern Social Maginaries.
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2003.
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